Catherine Morland es una muchacha "tan corriente como la que más": ni por su espíritu ni por su condición social está llamada a ser una heroína novelesca... y, sin embargo, las novelas son su debilidad. La realidad le revelará al fin un mundo acaso más absurdo y angustioso que el imaginado por la peor de sus fantasías.
OPINIÓN PERSONAL: (contiene spoilers)
En este libro Jane Austen se luce mostrando una heroína que ni es de una belleza absoluta ni caza al hombre más rico del lugar, si no que es una persona real, más campechana que las amapolas (según mi hermana) y muy personal que la quiere y que está dentro de sus posibilidades.
Austen también acaba de perfilar uno de los aspectos más escandalosos que comenzó a tratar en Sentido y Sensibilidad y Orgullo y Prejuicio, es decir, el de las chicas ligeras que se arruinan antes de llegar al matrimonio. En este caso, es un personaje que se conoce, por ser secundario, y al final las cosas no se arreglan.
El tema principal es el de la obediencia o la desobediencia filial, y la justificación de esta última dadas determinadas circunstancias, aparte claro está del amor absoluto y verdadero que si no no se trataría de Jane Austen.
Cronológicamente este es anterior a Persuasión, que es la evolución definitiva de los libros románticos de Jane Austen, del que ya hemos hablado.
También le distigue un cierto aire cómico que pone Jane en su redacción. El libro empieza en tercera persona describiendo a Cathy como una heroína pero sin distinguirla como tal, la califica de fea, torpe, algo inutil y casi sin atractivo y aún así insiste en que ella es una heroina de novela. Se ríe a su vez de otros libros de la época, de las novelas que perjuran contra los aritsócratas y de los libros ligeros que solo sirven para entretener.
En conjunto es la novela más divertida de Jane Austen y la más ligera ya que el tono y el estilo son los más sencillos.
También le distigue un cierto aire cómico que pone Jane en su redacción. El libro empieza en tercera persona describiendo a Cathy como una heroína pero sin distinguirla como tal, la califica de fea, torpe, algo inutil y casi sin atractivo y aún así insiste en que ella es una heroina de novela. Se ríe a su vez de otros libros de la época, de las novelas que perjuran contra los aritsócratas y de los libros ligeros que solo sirven para entretener.
En conjunto es la novela más divertida de Jane Austen y la más ligera ya que el tono y el estilo son los más sencillos.
Este libro también lo podemos ver en pantalla, y os dejo el link debajo. Espero que os guste.
Un beso
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