Hola a todos de nuevo,
Siento que ya no actualice tanto como antes, pero es que estoy super liada acabando los estudios y es que ya me encuentro en el último tramo.
Sin embargo y para que no desesperéis os voy a dejar un cuento que leí hace mucho y me encantó
La Princesa y el Sapo Encantado – Gabriela Acher
Había una vez una princesa bella, muy inteligente, pero bastante insegura y demasiado enamoradiza,caminando con su nodriza por la orilla de un lago.—¡Ay, nana! —se quejaba la princesa—. ¿Cuando será el momento en el que encuentre a mi príncipe? Sueño con él, con mi príncipe azul, con su castillo dorado…
—Con su caballo verde…
—Ya no sé qué hacer para encontrarlo, he dormido como una marsopa, he perdido cantidad de zapatitos… ¡Lo único que me falta es besar un sapo!
—A propósito, milady, adivine quién anda por ahí..
La princesa mira a su costado y cuál no sería su sorpresa cuando ve a un sapo en el borde de la laguna.
Se acerca ansiosa y se arrodilla para mirarlo mejor.
—¡Oh, nana! ¡Mira, es un sapo encantado!
—¿Cómo sabe que está encantado?
—¡Se puede ver a primera vista que está chocho!
—Bueno, milady, dígale algo a ver si le contesta.
—¡Ay, qué nervios!… ¿Y qué le puedo decir?
—¡Que usted también está encantada!
—¡Ay!… No me animo a hablarle…¿Qué hago, nana?…¿Lo besaré directamente o te parece que me cambie el vestido?… ¿Me suelto el pelo o me acomodo el moño?… ¿Le gustaré?… ¿Será apasionado o se parecerá al principe Carlos?
—Disculpe, milady…—la interrumpe la nana—, pero…¿Usted se está haciendo los ratones con un sapo?
—Querida nana, este inmundo batracio sólo puede albergar a un príncipe de primera.
Pero cual no sería su sorpresa cuando oyen que el sapo les dice:
—No os asusteis de mí, os lo ruego. Yo alguna vez fuí un hermoso príncipe, pero el hechizo de un brujo maléfico me convirtió en sapo, por medio de un sortilegio que sólo puede ser roto por el beso de amor de una casta doncella soñadora.
—¿Con ser soñadora no alcanzará?—dice la princesa, ya decidida a besarlo.
Pero la nana la interrumpe y se dirige al sapo:
—¿Cómo sabemos que no está mintiendo?
—¡Soy incapaz de mentir!—contesta el sapo—. El hechizo del brujo fue precisamente por haber sido mentiroso, y por eso me convirtió en sapo, pero me dejó incapacitado para mentir… ¡Creedme!
—Muy bien—dice la nana—, pero antes de tomar tamaña decisión, queremos saber cuáles son sus intenciones.
—Mis intenciones son las mejores—asegura el sapo—, ya que sólo el beso de ella puede volverme a mi condición de príncipe, y entonces le propondría matrimonio, iríamos a vivir en el castillo con mis padres, ella renunciaría a su nombre para adquirir el mío, a su religión para adquirir la mía, me acompañaría a todos los actos oficiales y cumpliría rígidamente el protocolo real, atendiendo el castillo, criando a mis hijos y renunciando a ellos en el caso de un divorcio.
—¿Nada más?—pregunta la nana.
—¡Sí! —dice el sapo—. También deberá ser feliz con eso.
La princesa y la nana se apartaron del sapo por unos minutos para deliberar.
Esa noche cenaron puchero de sapo.
Y colorín colorado, este cuento a terminado.
Interpretación personal:
He leído varias interpretaciones de este cuento, y la mayoría son del tipo, "no te enamores", "huye de los hombres, son malos", "los hombres son como parásitos y dan enfermedades" BUUUUUUUU.
Bueno, estoy segura de que para algunas personas eso es lo que quiere decir y se llevan este cuento al terreno de lo feminista/hembrista/feminzi (si ya se que no es lo mismo pero para llegar a mi punto voy a englobar todos los términos juntos)
La cuestión es, que yo no lo veo como un cuento solo para mujeres, no creo que sea para ilustrar en la maldad de los hombres.
Es cierto que el cuento es de como una mujer da calabazas, pero me parece que es solo porque el cuento original tiene ese formato.
Para mí este cuento lo que dice es, independientemente del sexo que tengas, tu orientación sexual, religión y demás, que desconfíes y huyas de aquellas personas tóxicas (novios, novias, amigos, familia, conocidos, suegros, vecinos...) que intenten entrar en tu vida e imponer cosas que no quieras en ella.
Es decir, el que se enamora y decide que quiere cambiar tu apellido por el de su pareja, el que quiere tener hijos soltero, el que deja por voluntad propia su trabajo para dedicarse a la casa y a los hijos, el que decide volver a trabajar, si quieres casarte y ser sumisa ve a ver a un psicólogo (estoy absolutamente en contra de esa idea, si sois de esas podéis leer el resto de la reflexión y obviar esto, os dejo, pero no voy a apoyarlo)... y en general TODOS aquellos que toman, solos o en parejas, decisiones que afectan a su vidas son libres de hacerlo.
Lo que no se debe hacer es que uno de los dos o alguien (aunque no sean pareja) tome esas decisiones por otra persona.
Huid de los que os controlan.
Huid de aquellos que busquen meteros en sus vidas y ataros a ellas sin vuestro consentimiento.
Huid de aquellos que no os dejen tomar vuestras propias decisiones.
Huid del chantaje emocional o físico.
Y lo más importante, huid de aquellas personas y situaciones que no os proporcionan la felicidad que os merecéis, PORQUE OS LA MERECÉIS.
Este cuento lo saqué del libro: "Si soy tan inteligente... ¿Por qué me enamoro como una imbécil?" publicado en 2002.
Tiene otro par de cuentos muy buenos y el libro, está bien y tiene ideas muy curiosas (que no voy a espoilear)
Os dejo el primer capítulo

Pues nada, si os gusta o si tenéis alguna otra interpretación del cuento me encantaría conocerla.
ResponderEliminarUn beso